Mensaje de CEO

¡Hola a todos!

Es importante que les plasme los objetivos clave que tenemos para este año derivado de las oportunidades que se presentarán, ya sea por la salida de nuestros competidores o por las tendencias del mercado. Algo que si es un hecho, es que el pastel se ha hecho más chico, la economía nacional está pasando y pasará por momentos muy difíciles, pero esto sólo representa una oportunidad y la tenemos que aprovechar para seguir consolidándonos.

A continuación, les enumero sin orden de importancia los objetivos clave y sus acciones. Para que estos se den, todos tenemos que ir en la misma dirección y tener muy claro que cumplir con esto asegurará la continuidad y crecimiento de la empresa:

Crecimiento como Centro de servicio HP

  • Mayor cantidad de equipos atendidos.
  • Incremento en cantidad de centros de recepción de equipos de garantía HP.
  • Venta de productos certificados y originales HP.

Crecimiento como centro de servicio de distintas marcas:

  • Huawei: cómputo y telefonía.
  • Especialización de habilidades técnicas y robustecer la capacitación.

Crecimiento de la categoría de computadoras personalizadas:

  • Mejorar la oferta con respecto a variedad enfocada en los distintos nichos de mercado: gamer, diseño, escolar y PyME.
  • Retomar la oferta de puntos de venta y sus accesorios.
  • Contar con el pago en línea.
  • Mejorar la oferta de periféricos y accesorios para aumentar el porcentaje de attach y ticket promedio.

Eliminación de subcategorías no rentables:

  • Evaluar si seguimos con la reparación de iPhone.
  • Evaluar la productividad por tienda.

Crecimiento en la cantidad de clientes atendidos:

  • Pólizas de servicio.
  • Fidelización y seguimiento puntual a través de marketing digital.
  • Extensión de garantías.
  • Renovación de suscripciones anuales.

Seguro, conforme se vaya desarrollando el año iremos ajustando nuestras prioridades, pero como lo escribí anteriormente, es importante que todos sepan a dónde vamos y qué rol juega cada quien con respecto a estos objetivos.

Salomón Hamui Abadi
CEO m
r. Fix

Talento mr. Fix

Felicitaciones

Cuidemos a los nuestros

Prevención covid19

Cumpleaños

Prevención covid19

Efemérides

4 de febrero "día mundial contra el cáncer"

El 4 de febrero se celebra el Día Mundial contra el Cáncer, promovido por La Organización Mundial de la Salud (OMS), el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (CIIC) y la Unión Internacional contra el Cáncer (UICC) con el objetivo de aumentar la concienciación y movilizar a la sociedad para avanzar en la prevención y control de esta enfermedad.

¿Qué es el cáncer?

Todos hemos oído hablar del cáncer, y la mayoría de nosotros, conocemos directamente a personas con esta enfermedad que causa tanto temor. Pero ¿sabemos realmente qué es el cáncer?

El cáncer es una enfermedad que hace que un grupo de células del organismo crezcan de manera anómala e incontrolada dando lugar a un bulto o masa. Esto ocurre en todos los cánceres excepto en la leucemia (cáncer en la sangre).

14 de febrero "día de San Valentín"

Los orígenes de la tradición hay que buscarlos allá por el siglo III, cuando el cristianismo se expandía con rapidez por el Imperio Romano, pese a los intentos de los dirigentes romanos de acabar con esta nueva fe, que amenazaba la estabilidad del imperio. Es entonces cuando aparece la tradición de tres mártires romanos llamados Valentín.

Unas fuentes señalan a San Valentín de Terni como el verdadero San Valentín, otras hablan de un tal Valentino que recibió martirio en África, pero quizás, la historia (o leyenda) más romántica sea la de San Valentín de Roma.

La historia de San Valentín de Roma

Según la tradición, San Valentín de Roma fue un sacerdote romano que acompañaba espiritualmente a los cristianos que habían caído presos en las persecuciones contra los practicantes de esta fe y les ayudaba a prepararse para el martirio y la muerte.

Otra versión cuenta que se trataba de un sacerdote que, pese a que las autoridades romanas prohibían contraer matrimonio a los jóvenes soldados, por considerar que serían mejores combatientes si no tenían ataduras familiares, se dedicaba a casar a las parejas en secreto según el rito católico.

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Compañeros destacados

Lectura mr. Fix

Espero una llegada, una reciprocidad, un signo prometido. Puede ser fútil o enormemente poético: en Erwartung una mujer espera a su amante, por la noche, en el bosque; yo no espero más que una llamada telefónica, pero es la misma angustia. Todo es solemne: no tengo sentido de las proporciones.

Hay una escenografía de la espera: la organizo, la manipulo, destaco un trozo de tiempo en voy a limitar la perdida del objeto amado y provocar todos los defectos de un pequeño duelo, lo cual se representa, por lo tanto, como una pieza de teatro. El decorado representa el interior de un café; tenemos cita y espero. En el prólogo, único actor de la pieza (como del ser) compruebo, registro el retraso del otro; esa demora no es más que una entidad matemática, computable (miro mi reloj muchas veces); el prólogo concluye con una acción súbita: decido “preocuparme”, desencadeno la angustia de la espera. Comienza entonces el primer acto; esta ocupado por suposiciones: ¿y si hubiera un malentendido sobre la hora, sobre el lugar? Intento recordar el momento en que se concreto la cita, las precisiones que fueron dadas. ¿Que hacer (angustia de conducta)? ¿Cambiar de café? ¿Hablar por teléfono? ¿Y si el otro llega durante esas ausencias? -si no me ve lo más probable es que se vaya, etc. El segundo acto de el de cólera; dirijo violentos reproches al ausente: “Siempre igual, él (ella) habría podido perfectamente…”, “él (ella) sabe muy bien que…”, “¡Ah, si ella (él) pudiera estar allí, para que le pudiera reprochar no estar allí! En el tercer acto, pero (¿obtengo?) la angustia absolutamente pura: la del abandono; acabo de pasar en un instante de ausencia a la muerte; el otro está como muerto: explosión de duelo: estoy interiormente lívido. Así es la pieza; puede ser cortada por la llegada del otro; si llega en el primero, la acogida es apacible; si llega en el segundo, hay “escena”; si llega en el tercero, es el reconocimiento, la acción de gracias: respiro largamente, como Pelleas saliendo del túnel y reencontrando la vida, el olor de las rosas.

El ser que espero no es real. Como el seno de la madre para el niño de pecho, “lo creé y lo recreé sin cesar a partir de mi opacidad de amor, a partir de la necesidad que tengo de él”: el otro viene allí donde yo lo espero, allí donde yo lo he creado ya. Y si no viene lo alucino: la espera es un delirio. Todavía el teléfono: a cada repiqueteo descuelgo rápido, creo que es el ser amado quien me llama (puesto que debe llamarme); un esfuerzo más y “reconozco” su voz, entablo el diálogo, a riesgo de volverme con ira contra el importuno que me despierta de mi delirio. En el café, toda persona que entra, si posee la menor semejanza de silueta, es de este modo, en un primer movimiento, reconocida. Y mucho tiempo después la relación amorosa se ha apaciguado conservo el habito de alucinar al ser que he amado: a veces me angustio todavía por un llamado telefónico que tarda y, ante cada importuno, creo conocer la voz que amaba; soy un mutilado al que continúa doliéndole la pierna amputada.

“¿Estoy enamorado? -Sí, porque espero” El otro, él, no espera nunca. A veces, quiero jugar al que no espera; intento ocuparme de otras cosas, de llegar con retraso; pero siempre pierdo a este juego: cualquier cosa que haga, me encuentro ocioso, exacto, es decir, adelantado. La identidad fatal del enamorado no es otra más que ésta: yo soy en que espera.

La languidez del amor.

(“Me siento morir”)

El sátiro dice: quiero que mi deseo sea inmediatamente satisfecho. Si veo un rostro que duerme, una boca entreabierta, una mano que pende, quiero poder echarme encima. Este Sátiro -figura de lo inmediato- es exactamente lo contrario que el languidescente. En la languidez no hago más que esperar: “Yo no terminaba de desearte” (El deseo está en todas partes: pero, en el estado amoroso, se convierte en esto, muy especial: la languidez)

“…y tú dices pues mi otro vas finalmente a responderme me aburro de ti te necesito sueño contigo por ti contra ti respóndeme tu nombre es un perfume derramado tu color estalla entre los espinos haz volver en sí a mi corazón con el vino fresco hazme un cobijo de madrugada me asfixio ajo esa mascara piel desecada desgastada no existe aparte del deseo”

“…porque en cuento te diviso un instante, no me es ya posible articular una palabra: sino que mi lengua se desgaja, y, bajo mi piel, súbitamente se insinúa un fuego sutil: mis ojos están sin mirada, mis oídos zumban, el sudor rocía mi cuerpo, un escalofrío me sobrecoge toda; me vuelvo mas verde que la hierba, y, poco falta, me siento morir”

En la languidez amorosa algo se va, sin fin; es como si el deseo no fuera sino esa hemorragia. Ha aquí la fatiga amorosa: un hambre sin satisfacción, un amor boquiabierto. O incluso: todo mi yo es sacado, transferido al objeto amado que toma su lugar: la languidez sería ese pasaje extenuante de la libido narcisista a la libido objetal (Deseo del ser ausente y deseo del ser presente: la languidez superpone los dos deseos, pone la ausencia en la presencia. De ahí el estado de contradicción: es el “ardor suave”)

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